Condolencia (Jose Deconde)

“No es más débil ni más cobarde el que llora, sino el que no se atreve a mostrar su vulnerabilidad y su miedo”

(Jose Deconde)

Nos han enseñado que expresar aquellas emociones “negativas” que sentimos “está mal”. Si por ejemplo, expresáramos en público nuestra tristeza igual que expresamos nuestra alegría, comprobaríamos que al mostrarnos tal cual somos nos reconciliamos con nosotros mismos y por tanto con los demás. Y nos liberaríamos de este modo de la carga que supone ocultar nuestra vulnerabilidad y nuestro miedo.

Lloramos por la pérdida. Lloramos el lado de la sombra de nuestro pasado. Llorar esa pérdida es una sanación de recuerdos. Cuando lloramos la pérdida nos desprendemos del dolor original.

Es el trabajo de la “condolencia”: consiste en admitir y aceptar lo que nos ha ocurrido y asumir con responsabilidad lo que vamos a hacer ahora como adultos. Es un proceso liberador en el cual perdonamos y agradecemos lo que nos ha ocurrido, porque esto nos permite avanzar en nuestro camino espiritual y en nuestro proceso de individuación.

Te animo a que hagas tu propio trabajo de condolencia, sólo o mejor a través de alguien que te guíe.

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